El Presidente Alan García involucró a Perú en abril dl 2008 en el ALCA, a contramano del resto de Latinoamérica, en discordancia con la conveniencia de reunir voluntades y esfuerzos EN BLOCK, en torno del MERCOSUR.
¿No habrá beneficios de interés para Perú? ¿Habrá ventajas en lo referente al narcotráfico y al terrorismo global? ¿Para quién? ¿Para qué?
“La firma de este tratado traerá más inversión e incrementará el intercambio comercial para mejorar las políticas sociales”, dijo Alan García. Pero se sabe que estos acuerdos son mucho más que una liberación arancelaria, porque implica que todos los productos deben poder ingresar al país en igualdad de condiciones que las producciones locales, mientras que hay diferencias notables en las calidades y cantidades producidas entre las empresas, marcando diferencias insalvables entre ambos países. Es como si en una carrera se pusieran a competir por igual sin diferenciar hombres adultos, mujeres y niños. No es esto cosa de niños, sino de tener oportunidades similares, no enfrentándonos comercialmente en condiciones de desventaja ostensible.
80 % de los productos industriales los podrá importar quien los USA, y más del 66 % de los productos agrícolas, mientras Perú ya tenía sin TLC el 98 % de sus productos asegurados en esas condiciones, importándolos quien los USA por el tratado del programa de preferencia arancelaria andina.
Esfuerzos parlamentarios de la oposición demócrata permitieron incluir modificaciones para la protección ambiental y la ratificación de leyes laborales de la OIT Organización Internacional del Trabajo.